miércoles, 31 de octubre de 2012
viernes, 26 de octubre de 2012
La crisis del empleo
Desde que comenzó en 2008 la actual crisis económica la tasa de desempleo española se ha disparado año tras año con respecto a la media europea. Las causas que provocaron este mal endémico a nivel mundial fueron a grandes rasgos: la subida de precios de las materias primas, fundamentalmente el petróleo, la especulación de lo inmuebles y los valores en bolsa o la inflación, que repercutió en la subida de precios de bienes y servicios. Grecia y España se posicionan a la cola de los países de la Unión Europea en cuanto a creación de empleo, muy lejos de los objetivos fijados por la UE para el 2020.
España durante los últimos cinco años no ha hecho otra cosa que destruir empleo, empleo que en 2007 llegó a registrar la menor tasa de paro de su historia, alcanzando el 7.8%, actualmente se encuentra por el 25,1%. Hay que puntualizar que la economía española durante la época de bonanza previa a los años de crisis, estuvo basada fundamentalmente en un modelo de negocio, el ladrillo. La Ley de suelo de 1998 propuso privatizar el mercado del suelo, permitiendo a los Ayuntamientos y Comunidades Autónomas recalificar los terrenos rústicos para hacerlos urbanizables. Los terrenos pasaron a ser muy rentables para los empresarios, que aumentaron sus inversiones en el sector comprando la tierra que antes era pública.
A través de "el decretazo", como se conoce a la Reforma Laboral de 2002, el Estado facilitó a las empresas la contratación y el despido de mano de obra, esto junto con el crecimiento desmesurado en la construcción de vivienda, permitió reducir el desempleo durante algunos años. Cuando en 2008 estalló la burbuja inmobiliaria y los mercados se desplomaron, muchas empresas quebraron, entre ellas la inmobiliaria Martinsa Fadesa que protagonizó la mayor quiebra de la historia de España, dejando un agujero de 7.000 millones de Euros a sus acreedores, en su mayoría bancos y cajas, que asumieron el stock de vivienda. La vivienda para entonces ya estaba sobrevalorada, el precio en menos de una década se había cuatriplicado.
Durante el 2009/2010 España estaba lo suficientemente maltrecha como para que la UE exigiera cambios en su modelo económico. Se descubrió de pronto que el Estado y sus instituciones se habían endeudado en exceso, el déficit público se disparó. Bajo la presión de Europa el Gobierno de turno (PSOE), intentó reajustar la economía con subidas de impuestos, ampliando la edad de jubilación de 65 a 67 años y con una nueva Reforma Laboral (2010) que pulverizó los derechos de los trabajadores.
A consecuencia de las medidas tan drásticas que estaban ahogando el estado bienestar español, se adelantaron las elecciones. El nuevo Gobierno en favor del Partido Popular (PP) con mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados inició nuevas medidas de ajuste en contra de lo que había estado promulgando en campaña electoral. Bajo nuevas advertencias de la UE se volvieron a subir los impuestos (IVA), se aplicaron recortes mil millonarios en sanidad y educación y se aplicó una nueva Reforma Laboral (2012).
Como en otros países mediterráneos, el movimiento social Español salió a la calle. Los ciudadanos sabedores de la mala gestión de los que mandan, siendo las principales víctimas de las medidas de austeridad exigen una cambio que garantice la recuperación de sus derechos, derechos que por otro lado vienen reflejados en la Constitución, Ley Suprema que rige al Estado.
El pueblo, que en su gran mayoría pertenece a la clase trabajadora, no está dispuesto a aceptar de buena gana la reformas que impone el Gobierno. Numerosas manifestaciones se han venido celebrando en los últimos dos años en favor de los derechos de los ciudadanos y los trabajadores, en favor de la democracia. En menos de 5 años se han visto coartados drásticamente derechos como la sanidad y la educación pública, el trabajo o el derecho a una vivienda. En la calle, la gente cree que esta crisis tiene nombre y apellidos, personas responsables de asfixiar al pueblo en favor de los bancos, del capital, de un sistema muy cuestionado, que se ha vuelto a desplomar.
martes, 16 de octubre de 2012
Una guía para tirar la basura
Ayer pude comprobar en persona cómo el contenedor amarillo de mi portal, el que recoge los plásticos y los envases, ha desaparecido de la calle. Una breve nota en la esquina más oscura de la finca donde vivo advertía que la recogida de dicho contenedor solo se produciría tres veces en semana. Desafortunadamente ayer, cuando bajé todos los envases que habíamos acumulado en casa, no tocaba recogida.
Debido a las políticas de recortes que se llevan produciendo últimamente, el ayuntamiento de Madrid ha decidido reducir a tres días la recogida del contenedor amarillo, y no a diario como se estaba produciendo hasta ahora. Con esta medida, según Ana Botella, se prevé ahorrar cerca de un millón de euros. Lo importante para el Ayuntamiento de Madrid es ajustar las cuentas municipales aunque para ello se dé un paso atrás en la lucha por una ciudad más sostenible, afectando directamente a la recogida de las basuras.
Muchos ciudadanos creemos que no solo se verá afectada la calidad del servicio ofrecida por el ayuntamiento sino que esta medida afectará directamente a la conciencia ciudadana por el medio ambiente, ya que si se retiran los cubos, se elimina el recurso que tiene el ciudadano para el reciclaje. Algunas asociaciones advierten que esta falta de recogida de plásticos provocará que muchas personas acaben tirando los envases en el cubo de los residuos orgánicos, como me pasó a mi.
View Puntos limpios en la ciudad de Madrid in a full screen map
A pesar de esto, existen otras alternativas en Madrid para poder reciclar los desperdicios que a nivel doméstico podemos tener. Los puntos limpios son espacios de recogida de residuos urbanos que se encuentran en los diferentes distritos y barrios de Madrid. Hay 16 puntos fijos y 21 puntos móviles. No solo recogen envases y demás plásticos, sino que en ellos se pueden depositar vidrio, papel, cartón, metales, maderas, aceites vegetales usados, muebles, colchones, somieres, marcos y puertas, cajas, escombros procedentes de pequeñas obras domésticas, residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, ropa y calzado, restos de desbroce de hierbas, cristal plano de ventanas o cuadros y espejos.
Además de estos residuos, se recogen algunos residuos considerados peligrosos como aceite de motor, baterías de automóviles, medicamentos, pilas o aerosoles. Las cantidades que se pueden dejar de cada residuo vienen especificadas en la página del Ayuntamiento de Madrid pero por norma general no son muy elevadas.
En septiembre habiendo recibido el premio a una de las ciudades más sostenibles de España, según un estudio elaborado por Análisis e Investigación, patrocinado por Siemens y verificado por KPMG, Madrid continua sin convencer. Siguiendo las políticas de austeridad del gobierno central, las instituciones públicas de los Ayuntamientos y las Comunidades Autónomas españolas están siendo muy duras con respecto a los servicios que ofrecen a los ciudadanos, como hemos podido comprobar en la sanidad, la educación, el trabajo y ahora en la recogida de basuras. Todos estos servicios están siendo desmantelados para formar parte de un sistema de bienestar social que a mi juicio resulta, cuanto menos, incierto.
Debido a las políticas de recortes que se llevan produciendo últimamente, el ayuntamiento de Madrid ha decidido reducir a tres días la recogida del contenedor amarillo, y no a diario como se estaba produciendo hasta ahora. Con esta medida, según Ana Botella, se prevé ahorrar cerca de un millón de euros. Lo importante para el Ayuntamiento de Madrid es ajustar las cuentas municipales aunque para ello se dé un paso atrás en la lucha por una ciudad más sostenible, afectando directamente a la recogida de las basuras.
Muchos ciudadanos creemos que no solo se verá afectada la calidad del servicio ofrecida por el ayuntamiento sino que esta medida afectará directamente a la conciencia ciudadana por el medio ambiente, ya que si se retiran los cubos, se elimina el recurso que tiene el ciudadano para el reciclaje. Algunas asociaciones advierten que esta falta de recogida de plásticos provocará que muchas personas acaben tirando los envases en el cubo de los residuos orgánicos, como me pasó a mi.
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A pesar de esto, existen otras alternativas en Madrid para poder reciclar los desperdicios que a nivel doméstico podemos tener. Los puntos limpios son espacios de recogida de residuos urbanos que se encuentran en los diferentes distritos y barrios de Madrid. Hay 16 puntos fijos y 21 puntos móviles. No solo recogen envases y demás plásticos, sino que en ellos se pueden depositar vidrio, papel, cartón, metales, maderas, aceites vegetales usados, muebles, colchones, somieres, marcos y puertas, cajas, escombros procedentes de pequeñas obras domésticas, residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, ropa y calzado, restos de desbroce de hierbas, cristal plano de ventanas o cuadros y espejos.
Además de estos residuos, se recogen algunos residuos considerados peligrosos como aceite de motor, baterías de automóviles, medicamentos, pilas o aerosoles. Las cantidades que se pueden dejar de cada residuo vienen especificadas en la página del Ayuntamiento de Madrid pero por norma general no son muy elevadas.
En septiembre habiendo recibido el premio a una de las ciudades más sostenibles de España, según un estudio elaborado por Análisis e Investigación, patrocinado por Siemens y verificado por KPMG, Madrid continua sin convencer. Siguiendo las políticas de austeridad del gobierno central, las instituciones públicas de los Ayuntamientos y las Comunidades Autónomas españolas están siendo muy duras con respecto a los servicios que ofrecen a los ciudadanos, como hemos podido comprobar en la sanidad, la educación, el trabajo y ahora en la recogida de basuras. Todos estos servicios están siendo desmantelados para formar parte de un sistema de bienestar social que a mi juicio resulta, cuanto menos, incierto.
lunes, 1 de octubre de 2012
La movilización del 25S
El pasado 25 de septiembre se llevaron a cabo en Madrid varias manifestaciones populares convocadas a través de los diferentes espacios de participación y discusión ciudadana que tanto desde Internet como desde las plazas y los barrios, de los pueblos y las ciudades, se llevan celebrando gracias a los movimientos sociales, quizás con mayor participación del movimiento 15M.
(EJ: Asamblea Virtual).
Miles de personas se congregaron cerca del edificio del Congreso, bajo lemas como "Rodea el Congreso de los Diputados" o "Ocupa el Congreso", para exigir un cambio, un cambio real al Gobierno, un cambio en las políticas actuales que arrastran a la democracia española hacia un futuro incierto. Siempre desde un punto de vista simbólico, puesto que la policía se encargó de proteger un perímetro bastante amplio con respecto al edificio del Congreso de los Diputados con más de 1.200 agentes antidisturbios y demás cuerpos de la policía.
Muchos de los ciudadanos que se manifestaron consideran que la soberanía popular española ha sufrido un secuestro con la colaboración y el consentimiento de la mayoría de los partidos políticos, que han mentido en sus programas electorales y que han permitido que los mercados financieros dicten las normas sobre las que la sociedad se rige, contribuyendo al endeudamiento y empobrecimiento progresivo de la población.
El objetivo de esta manifestación, convocada en principio de manera pacífica, consistió en comunicar a los que gobiernan, que la ciudadanía no aceptará de buena gana las imposiciones injustas, como la de pagar deuda de entidades privadas del sector financiero o permitir gratuitamente el desmantelamiento de los derechos colectivos como la vivienda, la educación, la salud, el empleo o la participación ciudadana entre otros.
Tras la jornada hubo 35 detenidos y 64 heridos, 27 de ellos policías, según las propias fuentes de la policía. La delegación de Gobierno de la Comunidad de Madrid minimizó la protesta aludiendo que solo eran 6.000 los manifestantes que se congregaron en Neptuno, alabando el eficaz trabajo que desempeñaron las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Desde Nueva York el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, agradeció el apoyo de la "inmensa mayoría" de españoles que no se manifestaron, un día después a la protesta.
En los medios digitales, las redes sociales y en los medios extranjeros se vivió este día de una manera muy intensa. Desde la web se alude a un desmedido abuso por parte del cuerpo de los antidisturbios de la Policía Nacional, que cargaron en la plaza de Neptuno, en las calles aledañas e inclusive utilizando medidas disuasorias en el interior de la estación de Atocha, confundiendo a viajeros con manifestantes. Desde la web se cree que la propia policía podría haber saboteado parte de la protesta a través de agentes infiltrados que actuaron como supuestos manifestantes.
El 25 de septiembre ha sido el detonante de un total de tres protestas ciudadanas, que se han llevado a cabo en Madrid, en las inmediaciones del Congreso de los Diputados durante los días 26 y 29 de septiembre, la última alimentada por los últimos ajustes en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) que hizo saber el Gobierno a través del Consejo de Ministros del 27 de septiembre.
(EJ: Asamblea Virtual).
Miles de personas se congregaron cerca del edificio del Congreso, bajo lemas como "Rodea el Congreso de los Diputados" o "Ocupa el Congreso", para exigir un cambio, un cambio real al Gobierno, un cambio en las políticas actuales que arrastran a la democracia española hacia un futuro incierto. Siempre desde un punto de vista simbólico, puesto que la policía se encargó de proteger un perímetro bastante amplio con respecto al edificio del Congreso de los Diputados con más de 1.200 agentes antidisturbios y demás cuerpos de la policía.
Muchos de los ciudadanos que se manifestaron consideran que la soberanía popular española ha sufrido un secuestro con la colaboración y el consentimiento de la mayoría de los partidos políticos, que han mentido en sus programas electorales y que han permitido que los mercados financieros dicten las normas sobre las que la sociedad se rige, contribuyendo al endeudamiento y empobrecimiento progresivo de la población.
El objetivo de esta manifestación, convocada en principio de manera pacífica, consistió en comunicar a los que gobiernan, que la ciudadanía no aceptará de buena gana las imposiciones injustas, como la de pagar deuda de entidades privadas del sector financiero o permitir gratuitamente el desmantelamiento de los derechos colectivos como la vivienda, la educación, la salud, el empleo o la participación ciudadana entre otros.
Tras la jornada hubo 35 detenidos y 64 heridos, 27 de ellos policías, según las propias fuentes de la policía. La delegación de Gobierno de la Comunidad de Madrid minimizó la protesta aludiendo que solo eran 6.000 los manifestantes que se congregaron en Neptuno, alabando el eficaz trabajo que desempeñaron las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Desde Nueva York el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, agradeció el apoyo de la "inmensa mayoría" de españoles que no se manifestaron, un día después a la protesta.
En los medios digitales, las redes sociales y en los medios extranjeros se vivió este día de una manera muy intensa. Desde la web se alude a un desmedido abuso por parte del cuerpo de los antidisturbios de la Policía Nacional, que cargaron en la plaza de Neptuno, en las calles aledañas e inclusive utilizando medidas disuasorias en el interior de la estación de Atocha, confundiendo a viajeros con manifestantes. Desde la web se cree que la propia policía podría haber saboteado parte de la protesta a través de agentes infiltrados que actuaron como supuestos manifestantes.
El 25 de septiembre ha sido el detonante de un total de tres protestas ciudadanas, que se han llevado a cabo en Madrid, en las inmediaciones del Congreso de los Diputados durante los días 26 y 29 de septiembre, la última alimentada por los últimos ajustes en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) que hizo saber el Gobierno a través del Consejo de Ministros del 27 de septiembre.
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