Ayer pude comprobar en persona cómo el contenedor amarillo de mi portal, el que recoge los plásticos y los envases, ha desaparecido de la calle. Una breve nota en la esquina más oscura de la finca donde vivo advertía que la recogida de dicho contenedor solo se produciría tres veces en semana. Desafortunadamente ayer, cuando bajé todos los envases que habíamos acumulado en casa, no tocaba recogida.
Debido a las políticas de recortes que se llevan produciendo últimamente, el ayuntamiento de Madrid ha decidido reducir a tres días la recogida del contenedor amarillo, y no a diario como se estaba produciendo hasta ahora. Con esta medida, según Ana Botella, se prevé ahorrar cerca de un millón de euros. Lo importante para el Ayuntamiento de Madrid es ajustar las cuentas municipales aunque para ello se dé un paso atrás en la lucha por una ciudad más sostenible, afectando directamente a la recogida de las basuras.
Muchos ciudadanos creemos que no solo se verá afectada la calidad del servicio ofrecida por el ayuntamiento sino que esta medida afectará directamente a la conciencia ciudadana por el medio ambiente, ya que si se retiran los cubos, se elimina el recurso que tiene el ciudadano para el reciclaje. Algunas asociaciones advierten que esta falta de recogida de plásticos provocará que muchas personas acaben tirando los envases en el cubo de los residuos orgánicos, como me pasó a mi.
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A pesar de esto, existen otras alternativas en Madrid para poder reciclar los desperdicios que a nivel doméstico podemos tener. Los puntos limpios
son espacios de recogida de residuos urbanos que se encuentran en los
diferentes distritos y barrios de Madrid. Hay 16 puntos fijos y 21
puntos móviles. No solo recogen envases y demás plásticos, sino que en
ellos se pueden depositar vidrio, papel, cartón, metales, maderas,
aceites vegetales usados, muebles, colchones, somieres, marcos y
puertas, cajas, escombros procedentes de pequeñas obras domésticas,
residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, ropa y calzado, restos
de desbroce de hierbas, cristal plano de ventanas o cuadros y espejos.
Además de estos residuos, se recogen algunos residuos considerados peligrosos como aceite de motor, baterías de automóviles, medicamentos, pilas o aerosoles. Las cantidades que se pueden dejar de cada residuo vienen especificadas en la página del Ayuntamiento de Madrid pero por norma general no son muy elevadas.
En septiembre habiendo recibido el premio a una de las ciudades más sostenibles de España, según un estudio elaborado por Análisis e Investigación, patrocinado por Siemens y verificado por KPMG, Madrid continua sin convencer. Siguiendo las políticas de austeridad del gobierno central, las instituciones públicas de los Ayuntamientos y las Comunidades Autónomas españolas están siendo muy duras con respecto a los servicios que ofrecen a los ciudadanos, como hemos podido comprobar en la sanidad, la educación, el trabajo y ahora en la recogida de basuras. Todos estos servicios están siendo desmantelados para formar parte de un sistema de bienestar social que a mi juicio resulta, cuanto menos, incierto.
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