El trabajo en física se define como una fuerza que equivale a la energía necesaria para desplazar algo, se representa con la letra W y se mide en Julios (J) por el Sistema Internacional de Unidades. No es esta acepción del trabajo a la que me voy a referir en este artículo sino a aquella acepción que tiene que ver con lo humano, es decir, al trabajo del hombre como la obra o resultado de una actividad, a su esfuerzo aplicado a la producción de riqueza y a las relaciones que se deducen de su actividad.
El ser humano como especie social debe su evolución en gran parte a las relaciones de cooperación del trabajo y a su intento de superación junto al empleo de los recursos y energía de los que disponía. Pero desde siempre el trabajo se ha considerado una actividad infame, incluso en la Biblia se retrata como algo tedioso en el pasaje donde Adán y Eva son expulsados del paraíso.
Antes de que los hombres y las mujeres se agruparan en centros urbanos, el trabajo se concebía como la obtención de medios necesarios para poder subsistir. La recolección y la caza eran las principales actividades, las cuales se dividían según la edad y la condición sexual. Con la llegada de los primeros asentamientos apareció la agricultura y los primeros inventos para facilitar esa labor. El conocimiento de la tecnología gracias al descubrimiento de los metales y la domesticación de animales requirió conocimientos más complejos que fomentaron la división del trabajo. De esta forma nacieron los primeros grupos sociales según el oficio, lo que condujo a una nueva forma de organizar el trabajo con sus consecuencias sociales, nacieron las jerarquías entre las distintas ocupaciones.
Hasta entonces se realizaba el trabajo y la distribución de manera colectiva. Cuando aparecen las primeras apropiaciones de tierras suceden los primeros cambios sociales importantes, se abandona el matriarcado para dar parte al patriarcado y el período comunal da paso a los primeros propietarios. Surgen así las bases del esclavismo.
La propiedad les
permitió a las personas más poderosas de la sociedad lograr la acumulación de grandes riquezas basadas en el agricultura, la ganadería, las explotaciones de los metales y las artesanías. Con este poder económico surgió el control social logrando mayores ganancias y comodidades de vida. La sociedad entonces se dividió en dos grandes grupos, los explotadores y los explotados. Los grandes terratenientes viven entonces a expensas de la explotación de los campesinos, pastores y artesanos.
La esclavitud ha sido considerada por muchas civilizaciones como la forma natural y adecuada de relación laboral. Hasta mediados del Siglo XIX no deja de ser la forma predominante del trabajo. Vinculada a la democracia y las primeras asociaciones sindicales, la esclavitud empieza a ser reemplazada por el empleo asalariado pero hasta día de hoy nunca a llegado a desaparecer del todo.
El salario entonces, se convierte en el precio del trabajo que hacen las personas dentro del mercado de trabajo, concebido como el conjunto de relaciones entre patrones y personas que buscan trabajo.
Grandes teorías y estudios se han sacado a raíz de las relaciones laborales humanas, desde las formuladas por Karl Marx donde se refiere a la fuerza de trabajo, hasta los estudios de Adam Smith o David Ricardo entre otros. Pero también el trabajo está íntimamente ligado al uso de tecnología y técnica, orientado para la búsqueda de nuevos procesos de producción.

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